Pablo eligió ἀγάπη (agapē) deliberadamente — no eros, philia ni storgē. Describe algo distinto: un amor que opera por decisión y no por atracción.
Sufre (makrothumei), es benigno (chrēsteuetai), no busca lo suyo (ou zētei ta heautēs) — acciones sostenidas, no sentimientos que van y vienen.
El amor de 1 Corintios 13 no describe cómo te sientes. Describe cómo actúas independientemente de cómo te sientes.
Hay una mentira que el mundo repite tan seguido que terminamos creyéndola: que el amor es algo que te pasa, que llega solo. Pablo destruye esa idea en un solo párrafo.
Hay alguien en tu entorno — en tu casa, en tu trabajo, en tu iglesia — con quien amar es difícil.
La pregunta que abril te va a hacer treinta veces de treinta formas distintas es esta:
DIOS no esperó sentir ganas de amarte para amarte. Decidió hacerlo cuando menos lo merecías.